El diablotín

El diablotín era un pequeño juego que se vendía en quioscos y jugueterías durante los años 60 y 70. Un sencillo juego de habilidad (y paciencia) compuestos por números o letras. El juego consistía en ordenar las diferentes letras o números por orden alfabético o numérico, por colores o de cualquier otra manera determinada. Era un juego sencillo en su concepción, pero no tanto en su realización. Un hueco libre en el entramado de piezas movibles permitía desplazar una de las piezas colindantes hacia ese hueco y otra a cubrir el nuevo hueco y otra…… Leer más →

Tiburón Citroën Payá

Fue la juguetera Payá Hermanos, S.A., situada en Ibi (Alicante) la creadora de este juguete. Consiguió las autorizaciones pertinentes y reprodujo en juguete para niños el modelo del que presumían algunos padres pastosos: el Citroën Tiburón. Puestos a no poder comprar el coche a tamaño real, algunos padres les compraban el de juguete a sus hijos. ¡Qué chulo! Se encendían las luces y maniobraba gracias a un volante en el mando. Tenía un cable de unos pocos metros a guisa de cordón umbilical… pero daba igual… flipábamos con él. (si hubiera sido inalámbrico en aquellos… Leer más →

Teléfono de disco

Sí, el teléfono con un disco giratorio para marcar el número. Como el de la imagen. Ahora ya no se marcan los números. Se guardan en la agenda del smartphone y se pulsa sobre el nombre del fulano al que queremos llamar. O al de la fulana (en el buen sentido de la palabra). Pero antes se debía marcar pulsando todos y cada uno de los números que componían el número del teléfono al que queríamos llamar. ¡Y en el mismo orden! ¡Qué pesadez! Pero incluso antes de que existieran los teléfonos con teclas para… Leer más →

Hermano Lobo

Hermano Lobo fue una revista española de humor publicada entre 1972 y 1976, en los últimos años del franquismo y el comienzo de la Transición. Impresa a dos tintas, pocas páginas pero grandes y con elevado gramaje, con firmas como Chumy Chúmez, Manolo Summers, Forges, Jaume Perich, Miguel Gila, Ops y otros. Pronto se convirtió en la revista de humor de referencia del tardofranquismo. Su sección de contraportada se hizo célebre por Las 7 preguntas al lobo. Preguntas incómodas a las que el animal respondía indefectiblemente con un aullido, como diciendo «vete a saber cuándo»…. Leer más →

Patines metálicos

Ahora, cuando salen los niños a patinar a la plaza, al paseo o así… van pertrechados con sus patines de plástico si son niños muy chicos y si son más mayorcitos con sus patines de cuatro ruedas con un freno tocho en la puntera, o con sus patines en línea con el freno en el talón. Y, todos ellos, con sus protecciones en plástico muy duro en las rodillas, codos, muñecas/palma de la mano… y su casco en la cabeza, bien sujeto para que la mentonera de plástico se ajuste bien. Nada que objetar. Seguridad… Leer más →

La guerra de las galaxias

Sí, sí, Star Wars, ya lo sé. Pero entonces, en su estreno y en años posteriores era La guerra de las galaxias, ni más ni menos. Nadie la llamaba Star Wars. Y hablando del estreno… Homo nostalgicus recuerda con gran nitidez ese día de noviembre de 1977. Retrepado en un cómodo sillón en su cine favorito de esos días (que ahora ya no existe), con una gran pantalla y un sonido grandioso. Recuerda una estupenda música que después sería banda sonora de toda la saga. Recuerda esa introducción con unas letras que se alejaban hasta… Leer más →

Atic Atac

Nunca creí en fantasmas o monstruos… No hasta ahora, no hasta que las puertas del castillo se cerraron a mis espaldas… ¡Y no hay llave! ¡¡¡Estoy atrapado!!! ¡¡¡AYUDA!!!… ¡¡¡AYUDAAAAAAA!!!… Nadie puede oírme… Estoy solo… ¿Por qué se abren las puertas y se cierran de golpe?… ¿Hay alguien ahí?… ¡¡¡AYUDAAAAAA!!!… Puedo ver formas extrañas que se materializan en el otro lado de la habitación… Ojos malvados mirándome… Pasos… Algo viene por el corredor… Algo grande… Algo frío… Debo correr rápidamente… RÁPIDAMENTE… ¡¡¡AYUDAAAAA!!!!… ¡Debo escapar antes de que sea demasiado tarde! ¡Toma introducción! Ya estabas en situación… Leer más →

Cinco minutos más

¡Que sí! Que todos lo hemos dicho. Cinco minutos más, cinco minutos más… por favor. Cuando venían a despertarte y querías hacerte el remolón en la cama, te arrebujabas con las sábanas y decías eso de… cinco minutos más… por favor. Si había suerte, te los concedían. ¡Y eran los cinco mejores minutos que un niño podía disfrutar en todo el día! Pero si no podía ser, pues… no podía ser. Pero aun así intentábamos arañar unos segundos. ¿Qué hora es? -preguntábamos. E inevitablemente nos respondían cualquier hora tardía. ¡Se la inventaban! A ver si… Leer más →

Letras transferibles

¿Recuerdas aquellas plantillas de letras transferibles? Decadry era la marca que usaba Homo nostalgicus. No recuerda si había otra marca en aquellos tiempos pre-ordenador, pero sí, ésta era la marca que usaba. Diferentes tamaños de letra (chiquita, gigante, en mayúsculas…), diferentes tipografías (negrita, góticas, futuristas, de números…), diferentes colores (normalmente negro, pero habían en blanco y rojo). Algunas eran preciosas. ¡Qué titulazos poníamos en nuestros trabajos escolares! Por si no lo recuerdas, se trataba de una hoja de plástico semi-rígido con las letras adheridas y una hoja de papel encerado que impedía que se engancharan… Leer más →

Baratijas con confites

Bueno, son confites, pero también les llamábamos bolitas de anís o anisetes. Y el quiosquero nos entendía perfectamente. Y si no le decías ‘deme esto’ y ya está, que tampoco hay que complicarse la visa. Y eran unos recipientes de plástico de formas diversas con confites en el interior. Habían botijos, sonajeros, sifones, cazuelas, lupas, herramientas, muñecos…. Te comías los anises y aún te quedaba el recipiente para jugar con él. Un dos por uno. Lo de comer se dice fácil porque el proceso no estaba optimizado. Me explico: si los ibas echando en la… Leer más →

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