Los gogos

gogos

Los gogos llegaron a la vida de la chavalería a mediados de los 90 y gozaron de gran popularidad. Qué digo: arrasaron.

¿Qué eran los gogos?

Pues unas figuritas pequeñas de plástico duro, de formas curiosas y llamativos colores (hasta fosforito que era lo más por aquellos días). Representaban diferentes personajes… tenían nombres… ¡y se podían coleccionar! ¡Y cuando ganabas los juegos ganabas para ti los gogos de tu oponente!

gogos

No hay más que decir… se desató la fiebre de los gogos. Aparecieron nuevas colecciones, nuevos colores, nuevas modalidades de juego, nuevos gogos difíciles de conseguir… En fin, que os voy a contar.

Y eso que no era nada nuevo. Quizá sí para aquella generación, pero el juego venía de antiguo, aunque claro, con la cara lavá.

Me refiero al juego de las tabas en el que se inspiraba el de los gogos. Las tabas o astrágalos (toma nombrecito) con los que se jugaba son un hueso del tarso de corderos y ovejas y ya jugaban con ellos los niños de la antigua Grecia. Esos huesos se lanzaban a modo de dados (cada lado era diferente: culo, panza, pie y rey, o variantes) o haciendo puntería o mostrando alguna habilidad.

Homo nostalgicus jugó mucho a los gogos y también compró muchos porque los perdía (era y es así de patoso) pero conoce a uno que con un solo gogo (no se sabe si lo compró o se lo regalaron) amasó un botín de docenas y docenas (quizá cientos) de gogos. Ya se sabe: los gogos no se crean ni se destruyen, sólo cambian de mano. Es una ley. Creo.

Claro que también jugó a las tabas, también llamadas chitas. De plástico y de hueso. Incluso jugó a los astrágalos. Siempre con idéntica suerte, claro.

tabas

¿Y cómo se jugaba?

Se podía jugar a multitud de juegos, algunos más populares que otros. Algunos de ellos son:

– Lanzarlo como un dado y otorgar puntuación según de qué lado caiga. A más habitual menos puntos y a más improbable pues más.
– Lanzarlo hacia una pared y gana el que queda más cerca de ella. Aquí había dos modalidades: con rebote en la pared obligatorio o sin permitir rebote en la pared.
– Apostar varios gogos por jugador en un círculo dibujado en el suelo e intentar sacarlos del círculo a base de lanzamientos de otros gogos. Se ganaban los gogos que se sacaban del círculo.
– Colocar los gogos propios formando una línea. El oponente hace lo mismo en una línea paralela y separada suficientemente. Consiste en tumbar los gogos del oponente con turnos alternativos. Gogo tumbado, gogo ganado y gogo-proyectil, recuperado. Tiro fallido, gogo perdido.
. Colocar gogos como si fuesen bolos e intentar derribarlos. El lanzamiento debía hacerse rodando, algo para lo que algunos gogos iban muy bien y otros muy mal.
– Lanzar gogos a una gorra, o vaso pero con un rebote previo en la mesa o suelo. Gogo en recipiente, gogo salvado. Gogo fuera, gogo perdido en favor del oponente.
– Se dibuja una diana en el suelo y se otorga puntuación descendente conforme la zona se aleja del centro. Se lanzan los gogos desde bastante distancia. El jugador con mayor puntuación gana.
– Y el tradicional. Se coloca un gogo en el suelo, se lanza hacia arriba un segundo gogo, se recoge el del suelo y se atrapa el que está cayendo con la misma mano antes de que toque el suelo. Se ponen dos gogos en el suelo, se lanza un tercero y lo mismo. Luego con tres, cuatro… El jugador capaz de atrapar más gogos los gana todos.

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¿Qué recuerdas?
¿Jugaste a los gogos?
¿Cuál era tu gogo preferido? ¿Por qué?
¿A qué jugabas?
¿Eras de los que amasaba fortunas o de los que suministrabas material a tus amigos? Cuenta.

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