Los cascos

Eran botellas, pero las llamaban cascos.

Ibas a comprar vino, gaseosa o una litrona (entones no se llamaba así, pero era un litro de cerveza igual que ahora). Y te preguntaban: ¿has traído los cascos?

Y si los habías traído, es decir, habías traído las botellas vacías de lo que ibas a comprar, te cobraban más barato, y si no, te cobraban más. Te cobraban el casco.

O sea, que la botella vacía valía su pasta. ¡Qué cosas!

Y así, a veces, ibas a la compra y si llevabas más cascos de la cuenta, te salía más barato. Incluso podías bajar a la tienda solamente a devolver cascos, y en esta caso no solamente no pagabas, si no que ¡te devolvían dinero!

Así no era raro ofrecerse de cuando en cuando a echar una mano en casa. ¿Bajo a devolver cascos?

Normalmente te decían que no, o aprovechaban para encargarte la compra de la botellería. Pero en ocasiones te dejaban hacerlo y quedarte con el dinero. Una propinilla, vamos.

Eso era reciclaje de vidrio, y no el de ahora. Entonces todo el mundo reciclaba y no como ahora. ¿Por qué dejarían de hacerlo?

Imagino que por cuestiones de logística y costes. Pero caro o no, el sistema funcionaba. ¿No es cierto?

www.nostalgika.es

 

 

¿Qué recuerdas?
¿Recuerdas ir a comprar al colmado con la bolsa llena de cascos?
¿Te dejaban ir a cambiar cascos solamente?
¿Habías cambiado los cascos a escondidas alguna vez?

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