Letras transferibles

decadry

¿Recuerdas aquellas plantillas de letras transferibles? Decadry era la marca que usaba Homo nostalgicus. No recuerda si había otra marca en aquellos tiempos pre-ordenador, pero sí, ésta era la marca que usaba.

letras decadryDiferentes tamaños de letra (chiquita, gigante, en mayúsculas…), diferentes tipografías (negrita, góticas, futuristas, de números…), diferentes colores (normalmente negro, pero habían en blanco y rojo). Algunas eran preciosas. ¡Qué titulazos poníamos en nuestros trabajos escolares!

Por si no lo recuerdas, se trataba de una hoja de plástico semi-rígido con las letras adheridas y una hoja de papel encerado que impedía que se engancharan las letras inadvertidamente en alguna superficie no deseada. Separabas las dos hojas, colocabas el plástico cobre el papel en el que querías transferir las letras y hacías presión con la punta del bolígrafo sobre el plástico, sobre la letra deseada, como si la emborronaras. Y la letra se transfería sobre el papel.

El proceso era chulísimo y requería de habilidad para realizarlo correctamente. No el transferir la letra, que con no apretar demasiado fuerte ni demasiado flojo ya era suficiente, sino el ayudarse correctamente de las líneas de guía para colocar las letras siguientes a la altura correcta, y con la separación de las anteriores de manera homogénea. Y cuidando de no transferir más que la letra deseada. Y evitando que una letra ya transferida se enganchara al plástico por una presión indebida.

Porque nos pasaba de todo. Y no era culpa del producto, sino nuestra. Cosas de críos.

letras decadry usadasA saber: colocábamos una letra más arriba y otra más abajo, o muy separadas unas y muy juntas otras. O se nos enganchaba alguna letra no deseada en un lugar no deseado porque habíamos hecho presión sin darnos cuenta. O colocábamos la letra con mucho cuidado, midiendo bien los espacios y, en lugar de transferir la letra correcta, transferíamos la del lado o la de abajo. O perdíamos la cuenta de lo escrito y poníamos una letra de lugar de otra.

Una vez Homo nostalgicus quería hacer un título para un álbum de fotos de las vacaciones y escribió: vacacaciones. ¡Uy, no! Repitió: vacaca. ¡Uy, no! Repitió: vacaca… Al final puso: verano.

¿Y cuando se acababa alguna letra? Porque aunque las vocales se repetían más en la hoja que las consonantes, siempre faltaba alguna. Ahí entraba en juego el ingenio y la habilidad para ahorrarse algún dinerillo. Era habitual hacer una A con una V invertida y un guion. O una E con una F y un guion, o una P con una B y la ayuda del papel encerado para no transferir toda la letra… Algunos apaños eran sencillos, pero con otros te la jugabas. Pero… ¿qué es la vida sin riesgo?

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¿Qué recuerdas?
¿Usabas estas hojas de letras transferibles?
¿Tenías alguna tipografías preferida?
¿Alguna anécdota para contar? ¿Qué error cometías?

2 Comments

  1. En México tuvo su época ¡que tiempos aquellos!

    • Sí, buenos tiempos. Todo costaba más trabajo y esfuerzo, hasta poner un título a un trabajo escolar. Pero la satisfacción que producía conseguir un bonito título con sus letras bien centradas y alineadas… eso… era algo especial.
      Gracias por comentar.

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