La lechera

La lechera. ¿Te acuerdas de aquél cuento de una niña que iba con una lechera a vender la leche al mercado? Iba pensando abstraída en sus cosas: cuando vendiera la leche compraría huevos con el dinero obtenido, criaría los pollitos y luego vendería los pollos para comprarse un cochinillo, al que engordaría hasta poder venderlo para comprar un ternero y luego…

Y lo que hacía era tropezar y derramar toda la leche. ¿Te acuerdas? ¡Pues olvídalo, que no tiene nada que ver!

Bueno, sí, tiene que ver con la lechera. Un recipiente de aluminio con su tapa y su asa que se utilizaba para ir a comprar leche a la vaquería.

Sí, a la vaquería. Porque cuando éramos niños los que peinamos muchas canas o los que tenemos mucha calva (o cuando era niño Homo nostalgicus que se peina la calva), había vaquerías igual que panaderías, zapaterías o mercerías. Y no hablo del campo, hablo de la misma ciudad.

Y la vaquería era un sitio donde habían vacas y vendían leche fresca. No, no vendían vacas, vendían la leche.

E ibas con tu lechera de 2 o 3 litros de capacidad a la vaquería que olía a leche, a vaca y, a veces, a caca de la vaca. Y te la llenaban desde unos bidones muy grandes. Como ahora te sirven la horchata, vamos. Y volvías a casa intentando no pensar en tus cosas, no te fuera a pasar como a la del cuento.

Y como venía directamente de las vacas que había en la trastienda, no estaba pasteurizada, ni uperisada ni leches… bueno, sí, leche sí, ya me entiendes… había que hervirla en un recipiente de aluminio que le llamaba…. ¡tachán!… hervidor.

Y el aparato tenía su miga, que tenías que estar muy pendiente, porque cuando la leche llegaba a hervir y se mantenía así, llegaba un momento en el que tenías que apagar el fuero rápidamente para que no rebosara del recipiente pringando los quemadores y demás. ¡Buf!, qué estropicio!

Y así, todos los niños y niñas de aquella época sabían de dónde venía la leche: de la vaca. Pregunta ahora a preescolares de dónde viene la leche. Te sorprenderá ver cuántos contestan que del súper.

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¿Qué recuerdas?
¿Qué capacidad tenía la lechera con la que ibas a comprar leche?
¿Te dejaron alguna vez ver las vacas?
¿La vaquería a la que ibas olía a… campo?
¿Tropezaste alguna vez y te pasó como a la del cuento?
¿Te rebosaba a menudo la leche cuando que encargaban vigilarla?

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