La bola loca

Apareció a principios de los 70 y muy pronto firmó memorables páginas de ocio de nuestra infancia.

Estaba por todas partes. Jugábamos en la playa, en la montaña, en la calle, en casa… Al final lo más sencillo es lo que más triunfa.

Jugábamos a pasarla sin tocar el suelo, a pasarla haciéndola rebotar, a frontón en la pared del comedor, a ping pong en una mesa de idem, a hacerla rebotar en la cabeza de alguien y recuperarla… Y como los amigos también tenían ese juguete, pues jugábamos por equipos. A veces con varias pelotas a la vez.

Casi cincuenta años y todavía se puede encontrar a la venta. Algo querrá decir. Claro que ahora no goza de la popularidad que tuvo en aquellos años… Hay mucha más oferta… Los niños no piden lo mismo que antes…

Pero Homo nostalgicus les compró una bola loca a sus retoños y la disfrutaron de veras. Y seguro que harán lo mismo con su descendencia, porque seguro que seguirá a la venta.

Y es que, al final, lo más sencillo es lo que más triunfa.

www.nostalgika.es

 

 

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