Humor amarillo

¿Quién no recuerda al Chino Cudeiro? Se mataba en todos lo programas, o casi. En algunos varias veces. ¿Y a la gacela Thompson, que lo hacía todo por sus hijos? ¿Y el reportero Pepe Livingstone que estaba p’allá? ¿Y al general Tani y su mítico grito de ¡Al turróóóóónnnnn! para que la peña saliera en estampida lista para emprender la serie de pruebas más locas y disparatadas de todo Oriente?

¡Si señor, Humor Amarillo marcó a toda una generación! Esos maravillosos y extraños chinos… que eran tan extraños que hasta eran japoneses, oiga.

No sabíamos qué nos hacía más gracia, si los trompazos de infarto que se pegaban los participantes o los hilarantes y disparatados comentarios de Juan Herrera y Miguel Ángel Coll, que no traducían para nada, pero para nada, lo que se decía en la versión original. ¡Qué más daba! Preferíamos sus libres interpretaciones sobre lo que iban viendo que lo que dijeran en realidad.

Lo emitió Telecinco desde 1990 hasta 1995. Y era algo nunca visto narrado de una manera nunca oída. ¡Y nos encantaba!

Pruebas míticas como Los cañones de Nagatone, Las Zamburguesas, La tabla de planchar, Las Tazas deslizantes, el Laberinto del Minotauro, El salto de Pértiga, La Gran Muralla, La mosca en la tela… y tantas y tantas otras.






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Extras:


Una metáfora sobre la búsqueda del éxito: lo consigo, lo consigo, lo consigo… ¡pataplaf!

¡Al turrón!

 

Gacela Thompson

 

Chino Cudeiro

Juan Herrera, uno de los guionistas que ponía voz al Humor Amarillo español desveló en 2016 de dónde venía el mítico personaje del Chino Cudeiro: lo bautizaron así en homenaje a uno de los becarios, que se encargaba de editar los vídeos, «un gallego muy tímido que se llamaba Cudeiro».

 

Programa de… ¡hala, 25 minutos!

 

¿Qué recuerdas?
¿Qué lema recuerdas más?
¿Qué recuerdas?
¿Qué prueba te gustaba más?
¿Cuál es el tortazo o trompazo o porrazo que todavía recuerdas?
¿Qué te parecían los presentadores?
¿Intentaste hacer tú alguna prueba? (con la supervisión de un adulto, por supuesto)
¿Qué te molaba más, el porrazo que se pegaba el tío que no paraba de saludar con la cabeza p’arriba y p’abajo o el que se pegaba la menuda japonesita Hello Kitty que estaba como una cabra?
¿Alguna anécdota para compartir? ¿Te reíste hasta mearte encima? ¿Te caíste de la silla? ¿Te tropezaste con la risa y te rompiste los dientes?

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