Hacer la digestión

En la imagen niño esperando a hacer la digestión para meterse en el agua. Cabreado como una mona.

Y es que ibas a la piscina, la playa o al río y como se te ocurriera comer algo… ya la habías fastidiado.

—Me voy al agua.
—No. Tienes que esperar a hacer la digestión que has comido.
—Pero si sólo ha sido un poquito de…
—Da igual. Has de esperar 2 horas.

¡Dos horas! Y daba igual si te habías comido un par de galletas o medio bocadillo. ¡Dos horas! ¡Ni que te hubieras comido cuatro platos de arroz con morcilla!

Y es que las mamás de entonces eran muy estrictas con eso de hacer la digestión. Por la información de la que disponían. Que la sangre bajaba al estómago y te podía dar un chungo al meterte al agua.

En realidad el corte de digestión o hidrocución es el efecto de un choque térmico. Por ejemplo con el agua muy fría y con una temperatura del cuerpo más elevada de lo normal por haber tomado mucho rato el sol o por haber realizado un ejercicio intenso.

Por ello es conveniente entrar al agua de forma progresiva, mojando el cuerpo poco a poco para adaptarse gradualmente al cambio de temperatura. ¡Y ya basta! ¡Que lo de las 2 horas es si has hecho una comida copiosa! ¡De esas de casi reventar!

Y en tal caso, si, mejor esperar dos horas para bañarse… pero también para correr los 400 metros, irse a una pista de baile, ponerse a hacer flexiones o a hacer una mudanza caja p’arriba, caja p’abajo.

Mira, mientras leías esto el chaval de la imagen siguiente ya ha acabado de hacer la digestión.

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¿Qué recuerdas?
¿Te hacían esperar esas dos horas? ¿Más? ¿Menos?
Si los demás niños se iban al agua y tú habías comido ¿mentías?
¿Alguna vez te dio un amarillo por no esperar a hacer la digestión?
¿Sabes de alguien a quien le diera un corte de digestión?

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