El perro Mistetas

carcajada

Un chiste:

-Sólo me quieres por mis tetas.
-¡No metas al perro en esto!

¿Qué? Lo has pillado ¿no?

Pues es sorprendente la cantidad de millenials que no lo entienden. ¡No conocen al famoso perro Mistetas! ¿Dónde han pasado la infancia? ¿Dónde?

¡Qué habría sido de la infancia de Homo nostalgicus (o de su juventud, vete a saber) sin el chistecito de marras. Corre desde los cincuenta o sesenta, ya no recuerda. Pero lo que sí recuerda es el chiste, que dice más o menos así:

Una señora tiene un perro que se llama Mistetas. Un día paseando por el parque el perro se escapa. La mujer se dirige a un policía que estaba por las inmediaciones y le pregunta. Señor policía, ¿ha visto a Mistetas? A lo que él responde. No, pero me gustaría verlas.

Y ya está, chiste simplón e infantil, con un ligero toque picante, que corrió como la pólvora por los colegios, gozando de una gran difusión tanto en el espacio como en el tiempo. Ya se sabe, más vale caer en gracia que ser gracioso.

Como se ve es un chiste de niños, aunque Homo nostalgicus sigue contándolo, el pesao. Junto con el de «van dos y se cae el del medio» y «entra uno en un café y chof» y otras lindezas que se niegan a desaparecer.

También recuerda otro chiste del perro en cuestión, aunque no es tan famoso. Dice más o menos así:

Una señora tiene un perro que se llama Mistetas. Va a coger el autobús y desde la puerta le pregunta al conductor. Perdone, ¿puedo subir con Mistetas? A lo que el autobusero responde: supongo que sí, yo siempre he subido con mis cojones y nunca me han llamado la atención.

www.nostalgika.es

 

 

¿Qué recuerdas?
¿Lo recuerdas?
¿Lo contaste alguna vez?
¿Lo has contado de adulto? ¿A algún crío quizás?

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