El carrete de fotos

carretes de fotos

Si le dices a un millennial que antes, para hacer fotos, usabas un carrete fotográfico con el que podías hacer un máximo de 36 y que tenías que esperar varios días antes de poder ver las instantáneas… la cara que pondrá será… bueno, no sé cómo calificarla… algo entre asombro, incredulidad y dudas sobre tu salud mental.

Ahora se hacen fotos a porrillo con los móviles (que han pasado de teléfonos a ser cámaras de fotos, de vídeos y ordenadores personales de bolsillo) se comprueban al momento y se desechan si no satisfacen. Y se vuelven a hacer. Y se comparten. Y se almacenan a cientos, a miles en la memoria del dispositivo.

Ahora es mucho mejor, claro, todo muy inmediato.

Con los carretes fotográficos todo iba mucho más lento, aunque también tenía su encanto. Para empezar tenías que escoger el tipo de carrete (número de fotos, sensibilidad…) y poner el carrete en la cámara y asegurarte que estaba bien sujeto y que rodaba con facilidad.

También había que tener en cuenta que el número de fotos a tomar estaba limitado por el tamaño del carrete, ya fuera de 12, 24 o 36 tomas. Eso te obligaba a ser selectivo y cuidadoso con aquello que querías fotografiar y de qué manera, con qué ángulo, etc… Te tomabas tu tiempo.

Después una vez agotado el carrete, debías rebobinarlo en su totalidad y extraerlo de la cámara. Eso había que hacerlo con cuidado porque si no lo rebobinabas completamente o cometías algún otro error, la luz podía velar la película y fastidiarlo todo.

Eso no acababa aquí. Se tenía que llevar el carrete al estudio fotográfico para que lo revelasen y encargar qué tipo de copias querías, el tamaño, el tipo de papel, el acabado brillo o mate…

Para al fin, al cabo de unos días, poder ir a recoger el encargo y ver el resultado de tu trabajo. Ver cuántas habían quedado bien, cuántas no (que eso pasaba con tanta frecuencia como ahora), de cuáles querías encargar copias para otras personas…

negativos

También recogías el film revelado, con las imágenes en negativo y te lo guardabas para poder encargar más copias si eso era necesario. Con cuidado de no manosearlo para no dejar tus huella que podrían, bueno no, que te fastidiaban las posteriores copias.

Todo un proceso que se recuerda con nostalgia porque fue el tiempo que nos tocó vivir, ¿eh, Homo nostalgicus?

Aunque, claro, también nos toca vivir este. Infinitamente mejor en este tema.

¿O no?

www.nostalgika.es

 

 

¿Qué recuerdas?
¿Se te veló alguna vez un carrete? ¿Cuántas veces?
¿Te quedaste alguna vez sin tu foto preferida porque al final salió mal? ¿Cuántas veces?
¿Olvidaste alguna vez ir a recoger las copias? ¿Cuántas veces?
¿Tuviste que hacer de una foto en concreto un número exagerado de copias? ¿Cuántas veces?
¿Se te acabó el carrete en el momento más inoportuno? ¿Cuántas veces?

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