El afilador

afilador

Tirulirulí tirulirilá tirulirilí tirú…

Con esta musiquilla anunciaba su llegada. Si sonaba muy pronto nos despertaba y si lo hacía a media mañana algunos chicos se arremolinaban a su alrededor para verlo trabajar.

¿Cómo? ¿No sabes a qué musiquilla me refiero?

Normal, el tirulirulí no es muy adecuado. A ver qué tal esto:

Ahora sí, esa musiquilla de su silbato o pito sí es reconocible. Claro que no era un silbato ni un pito, en realidad era una flauta de Pan (el de la mitología, no de la barra de cuarto) hecha primero con cañas y después de plástico.

Tocaba la musiquilla y voceaba: «El afilaoooooorrrrrrr» Y de nuevo la musiquilla.

Iba con su bicicleta, ciclomotor o similar, al que le había acoplado una muela circular y una correa que trasladaba la fuerza motriz a la muela, que giraba y giraba haciendo saltar chispas de los utensilios que afilaba.

afilador

¿Y qué afilaba?

Pues de todo: cuchillos, navajas, tijeras, herramientas de filo como hachas, aperos de labranza…

Y si hubieras tenido un espadón como Hielo también te lo habría afilado.

Su hábitat natural fueron (y en algunos lugares aún lo son) los pueblos, las pequeñas ciudades y poco más. Un oficio que poco a poco se va perdiendo en el tiempo como tantos otros.

No hay que olvidar que estamos sumidos en la cultura del consumismo. ¿Que el cuchillo no tiene filo y no corta bien? Pues se tira y se compra otro.

Homo nostalgicus tiene una de esas flautas de Pan. A veces la toca y sonríe.

Angelico.

www.nostalgika.es

 

 

Extras:

La musiquilla del afilador

 

¿Qué recuerdas?
¿Le llevabas cosas a afilar?
¿Lo seguías por todo el pueblo?
¿Tienes alguna anécdota con él?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados que pueden ser de tu interés