Churro, mediamanga, mangotero

Bueno, bueno, bueno… juego de calle donde los haya.

¡Churro, media manga, mangotero, adivina lo que tengo en el puchero de mi abuelo!

El juego recibe nombres diferentes dependiendo del lugar, al igual que la cantinela sufre variaciones. Pero, en esencia, el juego es el mismo.

¿Y cómo se juega?

Se forman dos equipos. Los jugadores de un equipo se colocan como sigue: uno de ellos (que recibe el nombre de madre) apoya la espalda en la pared, el resto frente a él formando una fila. Luego éstos de la fila se agachan y colocan la cabeza entre las piernas del que tiene delante, excepto el primero que la apoya en el vientre del madre, que puede sujetarle la cabeza o los hombros.

Entonces los miembros del otro equipo saltan, uno por uno, sobre las espaldas del primer equipo, intentando llegar lo más lejos posible en la fila, para que quepan el resto de compañeros de equipo. Te puedes apoyar con las manos para el sato, pero no te puedes mover de donde has caído sentado. Por su parte, el equipo que para ha de mantener a los otros encima. Si el equipo se derrumba, pierden y siguen parando.

Si el equipo saltador no consiguen meter a todos los jugadores sobre la fila de contrarios, pierden y pasan a parar. Si uno se mueve de donde ha caído sentado, pierden y pasa a parar (ahí el madre ha de estar atento), si uno o varios se caen porque pierden el equilibrio, pierden y pasan a parar.

Pero si consiguen montar a todos sus jugadores, el primero que ha saltado dice: ¡Churro, media manga, mangotero, adivina lo que tengo en el puchero de mi abuelo! o algo parecido y pone su mano sobre la muñeca del brazo contrario (churro), sobre el codo (mediamanga) o sobre el hombro (mangotero o manga entera).

Si el equipo que para no lo adivina (antes se ha elegido quién probará suerte y obviamente no puede ser el madre) pierden y pasan a parar otra vez. Si lo adivinan, ganan y se invierten los papeles de los equipos.

Y eso es todo. Un auténtico quiebraespaldas. Por ello, y curiosamente, todos querían jugar en el equipo del niño gordito.

Suerte que los críos son como de goma porque no imagino a Homo nostalgicus jugando ahora a churro.

Para que todo quede más claro, ahí va un video.

www.nostalgika.es

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