Últimos artículos en Objetos varios

Las letrinas

¿Letrinas? ¿en serio? ¿Y cómo explico eso al que no sepa lo que es? Mejor que lo haga la Wikipedia. Eso es. Muchas gracias por la explicación y por el dibujillo tan aclarador, que es que me daba algo de reparo explicarlo. ¿Y dice Homo nostalgicus que cualquier tiempo pasado fue mejor? ¿Es que ha perdido un tornillo? Hasta la universalización del alcantarillado en las ciudades esto es lo que tocaba y en muchas partes del mundo rural es lo que toca aún todavía, todo eso de las fosas sépticas y demás. Aunque la presentación… Leer más →

Las calcomanías

Hoy en día gozan de poca difusión. Tan poca que hay niños que no saben lo que son. Pero en los años 60 y 70 eran un artículo habitual en la vida de un niño. Las calcomanías eran unas imágenes de lo más variopinto que consistían en una delgada lámina plástica decorada sobre un soporte de cartulina. Se sumergían en agua (un poco en un plato plano era suficiente) y se dejaban en remojo hasta que la calcomanía se separaba de su soporte. Con cuidado y manteniéndola húmeda se colocaba sobre la superficie en la… Leer más →

Los gusanos de seda

Un día. Como cualquier otro. Un compañero aparece en clase con una misteriosa caja de zapatos. ¿Qué habrá en su interior? Pues, un puñado de hojas llenas de puntitos negros. —¡Tío!, ¿qué es eso? —Son huevos. —¿Huevos de qué? —De gusanos de seda. De estos huevos nacen gusanos y cuando crecen se meten en un capullo y se convierten en mariposa. —¡No jodas! —Y de los capullos se saca seda, para hacer vestidos. —¡No jodas! ¡Tío, dame algunos! Y el “tío” te daba una hoja petadita de huevos. O te la vendía, que de todo… Leer más →

Cupones Ahorro del Hogar

Los cupones “Ahorro del Hogar” aparecieron a finales de los 50 de mano de la Compañía Española de Propaganda Comercial, S.A. Los conseguías en las tiendas del barrio y el pequeño comercio en proporción a la cantidad que gastabas y luego te servían para cambiarlos por diferentes artículos para el hogar. El funcionamiento del sistema se explicaba en la contraportada de unas libretas que servían para recoger los cupones. AVISO IMPORTANTE En los establecimientos que obsequian a sus compradores con el CUPÓN AHORRO DEL HOGAR, por cada peseta de compra que usted realice, éstos le… Leer más →

El balón de Nivea

¡Homo nostalgicus pilló uno! ¡Uno! Y tal como llegó… se fue. ¿No sabes de qué estoy hablando? ¡Claro que sí! A finales de los 70 la empresa Nivea puso en marcha una exitosa campaña de marqueting para publicitar sus cremas y lociones para el cuidado de la piel, vinculando el disfrute playero con la seguridad epidérmica. Consistía en sobrevolar las playas más importantes de nuestras costas y lanzar desde la avioneta cientos de balones hinchables de color azul y con las letras en blanco, igual que la caja circular de su crema protectora. Al parecer… Leer más →

El sacapuntas de horquilla

Todos los escolares tenían un sacapuntas o afilalápices en su estuche de los colores y lápices. Constaban de un cuerpo —generalmente de plástico— con una obertura cónica en un extremo por el que introducir el lápiz y una pequeña cuchilla sujeta con un más pequeño tornillo. Al hacer girar el lapicero dentro del sacapuntas ejerciendo una ligera presión, se pelaba la madera y se obtenía una pequeña viruta y una punta bien afilada en el extremo del lápiz. No creo que necesite más explicación una máquina tan simple y que todos deberíamos haber utilizado cientos… Leer más →

El supositorio

Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Supositorio. Del lat. suppositorium. 1. m. Forma medicamentosa sólida que se introduce por vía rectal y se funde con el calor del cuerpo. Dice la Wikipedia. Supositorio. Forma farmacéutica que se introduce por el recto, de consistencia sólida y forma cónica y redondeada en un extremo. Tiene una longitud de 3-4 cm y un peso de entre 1-3 gr. Cada unidad incluye uno o varios principios activos, incorporados en un excipiente que no debe ser irritante, el cual debe tener un punto de fusión superior… Leer más →

Los cascos

Eran botellas, pero las llamaban cascos. Ibas a comprar vino, gaseosa o una litrona (entones no se llamaba así, pero era un litro de cerveza igual que ahora). Y te preguntaban: ¿has traído los cascos? Y si los habías traído, es decir, habías traído las botellas vacías de lo que ibas a comprar, te cobraban más barato, y si no, te cobraban más. Te cobraban el casco. O sea, que la botella vacía valía su pasta. ¡Qué cosas! Y así, a veces, ibas a la compra y si llevabas más cascos de la cuenta, te… Leer más →

La lechera

La lechera. ¿Te acuerdas de aquél cuento de una niña que iba con una lechera a vender la leche al mercado? Iba pensando abstraída en sus cosas: cuando vendiera la leche compraría huevos con el dinero obtenido, criaría los pollitos y luego vendería los pollos para comprarse un cochinillo, al que engordaría hasta poder venderlo para comprar un ternero y luego… Y lo que hacía era tropezar y derramar toda la leche. ¿Te acuerdas? ¡Pues olvídalo, que no tiene nada que ver! Bueno, sí, tiene que ver con la lechera. Un recipiente de aluminio con… Leer más →

El practicante

El practicante y su jeringuilla. El practicante o la practicante. Ese ser que, cuando entraba en una casa, todos los niños desparecían como por arte de magia. —¿Y el niño? ¿Dónde se ha metido la niña? Vete tú a saber. Debajo de la cama, en el armario… en cualquier hueco en el que sentirse a salvo. ¡Qué berrinches! ¡Qué pataletas! ¡Qué lloros! ¡Qué mal se pasaba! Y es que… éramos niños, pero no tontos. Y sabíamos que la presencia de tan abyecto ser significaba que debíamos bajarnos los pantalones o subirnos las faldas, dejar nuestras… Leer más →

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